Crecer feliz
Mama a la ultima

Archivo de agosto, 2014

17 / agosto / 2014

Madurar

Uno no se hace realmente mayor hasta que tiene un hijo o sobrevive a la muerte de un ser querido. Tener un hijo acelera el tiempo, la muerte de alguien que amas lo detiene en un punto exacto. En cualquiera de los dos casos cambias, maduras. La madurez es una cosa extraña. Es renuncia y asunción de que uno es lo que es, y que seguramente no llegará ya a ser otra cosa. De que los mejores bailes y los mejores besos ya se disfrutaron, porque no había miedo y todo era nuevo, porque eras absurda e intensamente feliz e infeliz y aún te podías mirar al espejo con desdén.

 

Stone Fields, de Giuseppe Randazzo

Stone Fields, de Giuseppe Randazzo

 

 

Los años pasan y te rindes a la evidencia de que eres frágil y prescindible y de que tus escritos, tu trabajo, tu ambición, tu vanidad, tu belleza, tus logros, tus besos no tendrán más porvenir que el olvido. Entonces rezas (aunque seas atea, porque rezar es esencialmente susurrar un soliloquio y esperar que alguien lo escuche. Como escribir) para que los años venideros te pillen con fuerza, amor y sentido del humor para criar al hijo que, ese sí, tiene la vida por delante. Porque para él serán los amores y los deseos que un día dejaron de llamar a tu puerta.

 

PD: Los días pasan pero no por tu ausencia. Me encantó bailar contigo

 

 

 

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