Crecer feliz
Mama a la ultima

Archivo de Febrero, 2015

20 / Febrero / 2015

5 versiones del tiempo

Oliver Sacks

Oliver Sacks

 

1. La lentitud. Dejo a mi hijo todas las mañanas en el vestíbulo del colegio y espero a que suba las escaleras. A veces vuelve la mirada, a veces no. A veces se tropieza, a veces saluda a otro niño, a veces se para a quitarse el abrigo. Pero lo que se repite todos los días, lo que nunca varía, es su ritmo. Su parsimonia, su lentitud. Mi hijo jamás tiene prisa. No entiende el concepto de urgencia porque siente que la vida va a esperar a que él llegue.

2. El presente. Ahora trabajo en una revista de moda. Lo que tienen las últimas tendencias es que pronto se vuelven anacrónicas. El presente tiene una textura peculiar y resbaladiza. Solo la atrapas y la comprendes de forma retrospectiva. Cuando ya no es presente.

3. Momentos cotidianos de la verdad. Este es el título de un estudio de Bain & Company que leo a raíz de la publicación del nuevo libro de Siri Hustvedt El mundo deslumbrante (Anagrama). El estudio asegura que hacia la mitad de la trayectoria profesional, la confianza de las mujeres se disipa y pierden la esperanza de alcanzar sus sueños profesionales. Es algo que no les sucede a los hombres. ¿Por qué? No todo se debe a la falta de conciliación. Hay razones más poderosas: las mujeres no se identifican con el estereotipo masculino de trabajador ideal, no encuentran apoyo de sus jefes y los altos cargos de las empresas están copados por hombre, lo que provoca una ausencia de referentes femeninos.

4. Tiempo dentro del tiempo. Pienso que me gustaría sufrir una enfermedad no incapacitante ni grave que me obligara a guardar reposo durante unos meses. Podría así leer En busca del tiempo perdido y Moby Dick. Podría escribir. Podría ver películas raras. Podría sentarme al sol. Un paréntesis en la vida, un tiempo dentro del tiempo.

5. La despedida. Se despide Oliver Sacks con un artículo emocionante en The New York Times después de saber que padece un cáncer terminal. Tiene 81 años. Dice: “Me encuentro intensamente vivo y quiero y espero que el tiempo que me quede por vivir me permita profundizar mis amistades, despedirme de aquellos a los que quiero, escribir más, viajar si tengo la fuerza suficiente, alcanzar nuevos niveles de conocimiento y comprensión. Esto incluirá audacia, claridad y hablar con franqueza; trataré de ajustar mis cuentas con el mundo. Pero también tendré tiempo para divertirme (incluso para hacer alguna estupidez)”. Hace un año, cuando cumplió 80 y aún no sabía cuándo iba a morir, escribió: “Siento haber perdido (y seguir perdiendo) tanto tiempo; siento ser tan angustiosamente tímido a los 80 como lo era a los 20; siento no hablar más idiomas que mi lengua materna, y no haber viajado ni haber experimentado otras culturas más ampliamente. Siento que debería estar intentado completar mi vida, signifique lo que signifique eso de “completar una vida”. Me parecen dos párrafos absolutamente maravillosos.

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2 Comentarios

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