Crecer feliz
Mama a la ultima

Archivo de julio, 2015

21 / julio / 2015

Conversaciones con mi hijo: la muerte

Malvas

Mi hijo y yo criando malvas

 

– Algún día morirás, cuando seas muy viejita. Y entonces me gustaría que nos muriéramos juntos.

– Eso no puede ser porque tú también te morirás cuando seas muy viejito, y yo ya llevaré años criando malvas. Y mejor, porque quiero morirme tranquila sabiendo que te queda mucha vida por delante.

– Me da igual, pensándolo bien, lo mejor sería morir juntos en un accidente de avión o de barco. ¿Qué son las malvas?

– Las malvas son plantas con flores. Y ni hablar de morir juntos en un avión o en barco, qué horror. ¿A ti no te da miedo morirte?

– No, ¿por qué? ¿A ti te da miedo morirte?

– A mí solo me da miedo que a ti te pase algo. Y morirme un poco también.

– ¿Tú crees en Dios, mamá?

– Pues no sé qué decirte, yo no creo que exista Dios, pero tampoco lo puedo decir con seguridad. Con quién has hablado de Dios.

– Con un amigo del colegio, ese que dice que cuando se abren las puertas a los pedos ya no se pueden cerrar. Yo creo que sí puede existir.

– ¿Por qué?

– Porque así existiría un sitio para estar juntos después de morirnos.

– Qué agobio, morirnos juntos y estar eternamente juntos. ¿No te daría agobio, como cuando te achucho muy fuerte durante mucho tiempo?

– No, no me daría agobio, me encantaría, ¿a ti no te gustaría estar siempre conmigo?

– Claro que sí. Para siempre jamás.

– ¿Hacemos un Titanic de plastilina?

(Conversaciones con mi hijo)

Es posible que solo existan dos temas trascendentales, el sexo y la muerte, y el resto de nuestros afanes sean intentos de resolver esas cuestiones. A medida que pasan los años, esos dos grandes temas se conectan con fuerza. Disfrazamos el sexo de amor y el miedo a la muerte de miedo a envejecer. Pero ni el sexo ni la muerte son iguales después de la maternidad. Hablar de esas cosas con mi hijo me gusta. Él me sirve para conocer el verdadero tamaño de las cosas, como cuando pones una moneda al lado de insecto para que en la foto se aprecie su verdadero tamaño. Ya veremos cuando hablemos seriamente de sexo.

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2 / julio / 2015

Juguetes que dan juego

Esta semana fue el cumpleaños de mi hijo. Seis años, y toda su vida que ha resultado la etapa más intensa, feliz y atareada de la mía. Hubo regalos, muchos en realidad, y mira que pongo un límite a abuelos, tíos y amigos: un regalo por unidad familiar, repito en plan funcionaria del estado negando una subvención. A duras penas consigo que me hagan caso. Por la noche, mientras recogía los restos de la fiesta, comprendí que íbamos a tener que irnos de casa para que entraran sus juguetes.

Hice recuento. No voy a decir aquí cuántos cochecitos tiene. Ni Carrie Bradshaw, la protagonista de Sexo en Nueva York, se asustó tanto cuando cayó en la cuenta de los pares de zapatos que tenía. Y realmente, ¿con cuántos jugaba mi hijo? Si quiero (y quiero) que sea una persona que se dé cuenta de las necesidades de los demás y se comprometa con ellos, que tenga empatía, que cuide de otros niños y del medio ambiente, algo no estaba haciendo bien. Me dieron ganas de meter la mitad de sus juguetes en bolsas pero cuando me puse a revisarlos, recordé momentos de la vida de mi hijo en los que el juego nos había hecho crecer, a los dos. 

 

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Tuve suerte porque al día siguiente me hablaron de la campaña COMPARTE Y RECICLA de la Fundación Crecer Jugando, una campaña nacional de recogida de juguetes, que apuesta por la solidaridad y la sostenibilidad. Su lema es: los juguetes que ya no se usan, ¡todavía pueden dar mucho juego en manos de otros niños!

OS CUENTO, que estoy segura de que vuestros hijos también tienen muchos juguetes que ya no usan. La campaña empieza en verano para que dé tiempo a revisar y reprocesar los juguetes (limpiarlos, probar que funcionen las pilas, arreglar los pequeños desperfectos) y que todos lleguen en buen estado a la campaña de Navidad. Además, aquellos juguetes que no cumplan los criterios de calidad para tener una segunda vida serán reciclados para ayudar a proteger el medio ambiente.

Dicen que un niño aprende a ponerse en el lugar de otros niños antes que a hablar. Quizá sea hora de recordar con ellos esa capacidad que a veces olvidan por culpa nuestra, y ponernos en el lugar de los niños cuyos padres no pueden regalarles juguetes en Navidad.

Hay mucha gente implicada en esta campaña. La Fundación Ecotic proporciona contenedores en los que depositar los juguetes en los puntos de venta adheridos a la campaña y se encarga de la recogida, la Fundación Seur gestiona los transportes y el canal Neox Kidz y Onda Cero se hacen eco de esta iniciativa.

Además, un centro especial de empleo, ILADE, de la Asociación Despertar de Castalla (Alicante), integrado por personas con discapacidad, que revisará los juguetes y los clasificará, Actiu cederá un almacén la ONG, Plan Internacional, recibirá los juguetes donados por los niños y un montón de tiendas de juguetes (El Corte Inglés, Jugettos, Toy Maniatic y Toys R Us) cederán espacio para que los niños puedan dejar sus juguetes.

Participar en la campaña es muy sencillo. Mira la web de COMPARTE Y RECICLA y sigue las instrucciones para que los juguetes que están aburridos en las estanterías de tu hijos encuentren nuevos compañeros de juego. ¡Tienes hasta el 12 de julio!

 

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