Crecer feliz
Mama a la ultima
16 / Febrero / 2016

Primeras veces y grandes rutinas

Cola Cao¿Nos hacemos el Cola Cao? Todas las noches, después de cenar, mi hijo me hace la misma pregunta. Entonces recogemos la mesa, yo preparo dos colocaos (el mío caliente, el suyo, templado. Se parece a mí, pero es él) y él va a por el libro de esa noche. Está aprendiendo a leer y aún lo hace lentamente. A veces él mismo se aburre y se inventa el final de la frase.

– Oiga, no invente, joven.

– Sí pone eso. O debería poner eso.

Y se ríe.

La vida de un niño es un equilibrio entre las primeras veces y el establecimiento de rutinas: la primera vez que prueba el humus, la hora de acostarse, su primer día de música, el cuento antes de dormir. Mi hijo me ordena y da sentido al tiempo y a la vida.

– ¿Nos hacemos el Cola Cao o qué, mami?

En mi casa somos de Cola Cao, tortilla con cebolla, pizza sin piña ni anchoas, platos de cuchara y leer antes de acostarse. Me imagino a mi madre en su casa tomándose su Cola Cao con cereales.

– Hijo, llama a la abu que si no la llamamos todas las noches se enfurrusca.

Ahora sus libros preferidos son de construcciones y animales. Antes eran de coches y transportes en general. Creo que si le transmito mi amor por los libros le estaré dando una herramienta para combatir las decepciones y las ausencias, una fuente de alegría y disfrute. Me encanta que le encanten los libros y que los asocie a ese momento cálido de estar juntos.

Los viernes es el día de hacer planes para el fin de semana.  Tenemos un pacto: hacemos un plan nuevo y otro viejo. Me explico: a mi hijo le encanta ir al Retiro, al Jardín Botánico, al Faro de Moncloa. Si por él fuera, no haríamos otra cosa. Yo acepto si a cambio hacemos algo que no hayamos hecho nunca: un taller de pintura, un concierto, una expo… Además así socializamos, que somos los dos unos solitarios.

– Vale, este fin de semana quiero ir a una tienda de instrumentos musicales y que nos enseñen los violines.

– ¿Los violines?

– Sí, que he oído que necesitan resina y que llevan una cosa para apoyar la barbilla. Y luego al Retiro.

– Eres un mandón. Pues también vamos a ver libros.

– Vaaale.

Cuidar su infancia es uno de mis escasos propósitos verdaderos. Que sea feliz, que se sienta protegido, que sea bueno, que esté sano. Que lea y que a veces se acuerde de mí cuando beba un vaso de Cola Cao.

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1 comentario

  • 1. Bea  |  16 de Febrero del 2016 a las 20:56 pm

    Me ha encantado el post. Me recuerda mucho a la forma que tengo de educar a mi hijo y de vivir nuestra vida.
    Me gustan las rutinas y son necesarias, pero sin volverse loco y siempre intentando hacer la mayor parte de las cosas juntos; mas que nada porque entiendo que a veces necesitan su momento (y nosotras el nuestro) para jugar o ver sus dibus favoritos un ratito. Afortunada me siento de poder pasar el mayor tiempo con mi hijo. Así que yo también deseo que cuando llegue la edad de “volar” que en algunos ratitos se acuerde de esas carcajadas juntos tirados en la cama, de esos abrazos sin venir a cuento, de nuestros momentos moñas… Al final es lo que nos llevamos nosotras de nuestros hijos y los hijos de sus padres. No tiene precio el poder verles crecer y vivir cada momento junto a ellos.

    Bueno ya callo… se nota que estoy hoy sensible.

    Un abrazo!
    http://beita-elrincondebeita.blogspot.com.es/

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